Los Aerobuses Urbanos - Otra Alternativa Para El Transporte Masivo de la Capital
En medio de las dificultades de movilidad que tiene Bogotá y el debate sobre construir un metro o ampliar las fases de Transmilenio, surge otra propuesta. Un sistema de transporte inventado en Alemania, y actualizado por ingenieros caleños.
Johann Potdevin Franco
sábado, 28 de abril de 2007
Cincuenta años sería la vida útil de un aerobus. Sus diseñadores afirman que es mucho más seguro, moderno y eficiente que otras alternativas de transporte que existen en la ciudad. Así funcionaría por la carrera séptima.
Archivo particular
En cabinas suspendidas de un riel, a cinco metros sobre el nivel de las calles, podrían transportarse los bogotanos en el futuro. Un sistema de transporte inventado en Alemania hace más de cien años, y actualizado recientemente por ingenieros y arquitectos caleños, fue propuesto en los últimos días por el concejal Luis Fernando Olivares como “una alternativa absolutamente viable y muy beneficiosa para la ciudad”.
Con el fin de encontrar posibles salidas a la grave situación de contaminación en Bogotá y la urgencia de soluciones en el tema de movilidad, el concejal Olivares reunió la Mesa Distrital de Alternativas y Soluciones a la Movilidad y al Transporte Público (Mtrama). El grupo descubrió que existen modelos de transporte masivo mucho más modernos, prácticos y económicos que el Metro y Transmilenio, llegando a la conclusión que el más adecuado para la capital es el Aerosuspendido.
El sistema de cabinas transportadoras sostenidas de un cable o riel, fue implementado por primera vez en 1903 en Wuppertal, Alemania. Hace algunos años, Sanabria y Asociados, un grupo de profesionales del transporte con base en Cali, se dieron a la tarea de innovar la técnica y hacerla más propicia a las necesidades actuales de grandes urbes alrededor del mundo.
El modelo europeo ocupa mucho espacio, pues se sustenta sobre arcos de hierro que van de un lado al otro de la calle por donde pasa el medio de transporte. El diseño colombiano fue idear postes centrales de acero, colocados cada veinte metros, que tienen la fuerza suficiente para sustentar el peso de todo el sistema. Las cabinas de pasajeros se deslizan con ruedas metálicas, agarradas a presión de un riel llamado ‘viga vía’. De esta manera, mejoraron la idea de transporte masivo colgante, porque ya no ocuparía tanto suelo.
Para no impedir en ningún momento el tráfico vehicular ni de transeúntes, las estaciones de abordaje del sistema también son elevadas. Según los planos del proyecto, se erigen sobre cuatro columnas para ocupar el mínimo espacio en las aceras y cuentan con escaleras eléctricas y rampas para el acceso. El total de la estructura es de piezas prefabricadas metálicas, por lo que pueden ser ensambladas en muy corto tiempo.
Transporte al vuelo
Una de las principales dificultades que enfrentó Bogotá durante la construcción de Transmilenio, fueron los bloqueos de avenidas principales generados por las obras. Al respecto, los creadores de Aerosuspedido afirman que si se llegara a implementar su diseño por la carrera séptima, durante la construcción sólo se deshabilitaría media calzada, ya que el proyecto no requiere maquinaria de gran tamaño. En el caso de la calle 26, no se obstruiría en ninguna medida el tráfico, pues todas las obras se harían sobre el amplio separador verde con que cuenta la vía, sin necesidad de talar los 6.000 árboles que deforestaría la construcción de Transmilenio ahí.
Para el concejal Olivares, la Avenida El Dorado, como también se le conoce a la calle 26, “es la vía más linda que tiene la ciudad, por eso debe ser dotada con un sistema de transporte masivo que esté acorde con su belleza. Por otra parte, intentar que por la séptima pase el Transmilenio exigiría dañar mucho del patrimonio urbanístico de Bogotá. Además que saldría muy costoso, porque los predios que le tocaría comprar al Distrito son mucho más caros que en otros sectores”.
De los puntos fuertes que tiene esta alternativa de transporte, es que según los cálculos de la empresa diseñadora, construir un kilómetro de Aerosuspendido costaría entre 8 y 10 millones de dólares. En proporción, con la misma plata que calcula el Distrito gastar en cada kilómetro de carril para buses articulados de Transmilenio (35 millones de dólares), se construirían tres kilómetros y medio de vía para ‘aerobuses’, como también le llaman a las cabinas suspendidas.
“Este no es negocio para la corrupción”, dice el concejal Olivares, argumentando que la construcción del sistema no requiere grandes excavaciones en el terreno y por lo tanto es muy difícil para los contratistas justificar costos extras en el transcurso de las obras. Asegura además que, tanto en la séptima como en la 26, “las labores de edificación del Aerosuspendido sólo tardarían 14 meses, pues las estructuras metálicas ya vendrían listas para armar. El acero cuesta lo que cuesta, de esta manera no se da pie a los robos vistos anteriormente”.
No contaminante
Al momento de diseñar el innovador medio de transporte, uno de los factores primordiales fue que su combustible estuviera dentro de los parámetros de conservación del medio ambiente establecidos en el protocolo de Kyoto. Por esta razón las cabinas transportadoras, con capacidad para 90 pasajeros sentados y 40 más de pie, son movidas por electrohidrógeno, un combustible a base de agua, combinación de electricidad e hidrógeno. En un articulado de Transmilenio caben un numero similar de personas, pero en su mayoría de pie.
Empresas como Volkswagen, Toyota y General Motors, entre otras, tienen ya la capacidad de fabricar este tipo de combustible no contaminante. Si se llegara a implementar el Aerosuspendido en Bogotá, dentro de los costos aproximados de construcción, estaría incluido el de una planta de electrohidrógeno para alimentar el sistema. “Es tan efectivo el combustible, que sin contaminar las cabinas pueden alcanzar una velocidad de hasta 180 kilómetros por hora. En el caso de Bogotá, sería suficiente que fueran a 120, para cubrir en 55 segundos la distancia entre cada estación”, comenta Olivares.
Los diseñadores del sistema afirman que tendría una vida útil de 50 años. Estiman que el valor del pasaje sería de 600 pesos (Transmilenio cuesta $1.300) para la capital, ya que el medio no demanda numerosos empleados de mantenimiento y no necesita conductor pues su funcionamiento es sistematizado. Cada cabina estaría en constante comunicación satelital con una base central, y el único empleado que requiere es un guía de seguridad.
En el lapso de un año, los expertos en medio ambiente y transporte, creadores del Aerosuspendido, han recibido ya un total de cuatro premios internacionales a la calidad, la visión futurista, la tecnología y el diseño, por este inusual transporte masivo. El más reciente es el Century Quality Internacional, que les fue entregado el pasado 23 de abril en Ginebra Suiza. Por el gran número de beneficios que brinda el sistema, ya cuentan con varias ciudades interesadas en su producto, entre ellas Ciudad de Panamá y Buenos Aires.
“La alternativa de los ‘aerobuses’ está sobre la mesa y representa una solución a la crisis en el tema de movilidad y el alto grado de polución en Bogotá”, dice el concejal Olivares. Hará falta ver si algún candidato a la Alcaldía acoge la propuesta y si en el caso de salir elegido, llega a hacerla realidad. De ser así, tal vez no esté la capital tan lejos de ver sus buses de transporte masivo, deslizarse por los aires.